Creemos que las Escrituras del Antiguo y Nuevo Testamento son la Palabra de Dios inspirada, infalible y autoritativa. Es nuestra regla de fe y conducta.
Creemos en un solo Dios, eterno, creador del cielo y de la tierra, que se ha revelado como Padre, Hijo y Espíritu Santo.
Creemos en la deidad de nuestro Señor Jesucristo, su nacimiento virginal, su vida sin pecado, sus milagros, su muerte expiatoria, su resurrección corporal y su retorno.
Creemos que el hombre es salvo por la gracia de Dios mediante la fe en Jesucristo, no por obras. El arrepentimiento y la fe son esenciales.
Creemos en el bautismo del Espíritu Santo con la evidencia inicial de hablar en otras lenguas, como don disponible a todo creyente.
Creemos que la Iglesia es el cuerpo de Cristo, compuesta por todos los que han sido redimidos. Practicamos el bautismo en agua y la Santa Cena.
Creemos que la sanidad divina es un privilegio de la expiación, provisto para todos los creyentes. La oración de fe salva al enfermo.
Creemos en el regreso personal, visible y glorioso de nuestro Señor Jesucristo para recoger a Su iglesia y establecer Su reino.
Creemos en la resurrección final: vida eterna para los redimidos y castigo eterno para los que rechazan a Cristo.